El juego en la escuela
El juego es un elemento indispensable del proceso de enseñanza-aprendizaje ya que, gracias a él, el niño va a poder ir desarrollando tanto su cuerpo como su mente, mientras trabaja en el aula de educación física. También, a través del juego, se trabajarán otros aspectos de la educación como los valores, comportamientos, respeto a las reglas, etc.
En cuanto a los fines del juego en la escuela, se puede decir que hay dos: los fines naturales y los fines artificiales. Desde el punto de vista de los primeros, se puede decir que el juego es un elemento o medio de observación del niño en la clase. Se puede ver a distintos niveles:
-
A nivel individual, permite observar y comprender el comportamiento del niño en el juego, de forma que se puedan entender sus reacciones u otras actitudes que tiene el niño.
-
A nivel grupal, permite estudiar y ver las pautas evolutivas de la conducta de los niños y, por tanto, del grupo en general.
Desde el punto de vista de los fines artificiales, el juego pasa a ser un elemento pedagógico, el cual se puede estudiar desde dos perspectivas: la educativa, relacionada con la educación escolar; y la terapéutica, que es la que permite usar el juego como elemento corrector en la educación especial.
Tipos de juegos
Los juegos se pueden clasificar de dos formas: el juego espontáneo y el juego dirigido.
El juego espontáneo es aquel que surge por iniciativa propia del niño, es decir, no hay adultos que influyan en la decisión del niño. Un ejemplo de este tipo de juego sería cuando el niño va por la calle y decide pisar un baldosín sí y uno no, o al ir a cruzar por un paso de cebra, pisar sólo las líneas blancas o sólo las líneas negras. Este tipo de juego surge de forma instintiva y, como se ha comentado antes, sin la presencia del adulto.
Cuando se da un juego espontáneo se pueden ver ciertas ventajas, como por ejemplo:
-
Ausencia de finalidad, no tiene objetivo concreto
-
Permite conocer al niño y ver cuáles son sus gustos y preferencias.
-
Se ve un ajuste perfecto en cuanto a la edad y a la actividad. Es decir, el niño no va a realizar actividades para las que no esté preparado, ya que es él mismo el que diseña o decide el juego.
-
Cuando el juego se realiza en grupo, permite conocer las relaciones de éste, si todos participan o solo unos cuantos, quién decide el juego, cómo se hacen los grupos o equipos, etc.
Sin embargo, este tipo de juego también tiene unos defectos frente al otro tipo de juego, el dirigido, como son:
-
Falta de perseverancia; el niño no es capaz de mantener la ejecución del mismo un determinado período de tiempo, sino que cuando se empieza a aburrir o cuando la práctica ya no le reporta satisfacción, abandona el juego aunque este no haya terminado.
-
Ausencia de variedad, la cual puede llevar en algunos casos al aburrimiento ya que, una vez se han acabado los recursos lúdicos, los niños van a acabar jugando siempre a lo mismo.
-
Falta de organización, que suele ser frecuente porque no hay una mano adulta que favorezca esta organización, lo cual puede llevar a la pérdida de tiempo o incluso a no ponerse de acuerdo en algunos aspectos formales del juego o de las reglas.
-
Ausencia de caridad y compañerismo. Se ha estudiado que, en torno a los 3-7 años, el niño está en un período egocéntrico que hace que no tenga compañerismo y se cierre en el egoísmo propio.5
El otro tipo de juego es el juego dirigido, en el que sí que hay presencia de un adulto. El juego de por sí tiene unos objetivos prefijados de antemano, que suelen ser la ocupación del ocio y fin puramente lúdico, la recreación o la terapia. En cuanto a las ventajas que tiene el juego dirigido respecto al juego espontáneo, se puede decir que:
-
Hay una variedad más palpable de juegos, ya que el adulto o profesor muchas veces tiene conocimientos más amplios que el niño y puede aportar siempre nuevos juegos.
-
Ya que el adulto está controlando y dirigiendo el juego, es frecuente que haya correcciones de errores e incluso eliminación de defectos que dificultan la práctica del mismo.
-
Tiene unos efectos controlados y planificados. Al tener un objetivo concreto, ya se sabe los efectos que ese juego va a tener en el niño, bien sea a nivel motriz, a nivel intelectual o a nivel social.
Respecto a las ventajas que presenta este tipo de juegos, se encuentra:
La limitación de la libertad del niño, ya que es el adulto el que dirige el juego.
-
-
La supresión de la espontaneidad al tener unas normas prefijadas para el correcto desarrollo del juego.
A nivel individual, permite observar y comprender el comportamiento del niño en el juego, de forma que se puedan entender sus reacciones u otras actitudes que tiene el niño.
A nivel grupal, permite estudiar y ver las pautas evolutivas de la conducta de los niños y, por tanto, del grupo en general.
Ausencia de finalidad, no tiene objetivo concreto
Permite conocer al niño y ver cuáles son sus gustos y preferencias.
Se ve un ajuste perfecto en cuanto a la edad y a la actividad. Es decir, el niño no va a realizar actividades para las que no esté preparado, ya que es él mismo el que diseña o decide el juego.
Cuando el juego se realiza en grupo, permite conocer las relaciones de éste, si todos participan o solo unos cuantos, quién decide el juego, cómo se hacen los grupos o equipos, etc.
Falta de perseverancia; el niño no es capaz de mantener la ejecución del mismo un determinado período de tiempo, sino que cuando se empieza a aburrir o cuando la práctica ya no le reporta satisfacción, abandona el juego aunque este no haya terminado.
Ausencia de variedad, la cual puede llevar en algunos casos al aburrimiento ya que, una vez se han acabado los recursos lúdicos, los niños van a acabar jugando siempre a lo mismo.
Falta de organización, que suele ser frecuente porque no hay una mano adulta que favorezca esta organización, lo cual puede llevar a la pérdida de tiempo o incluso a no ponerse de acuerdo en algunos aspectos formales del juego o de las reglas.
Ausencia de caridad y compañerismo. Se ha estudiado que, en torno a los 3-7 años, el niño está en un período egocéntrico que hace que no tenga compañerismo y se cierre en el egoísmo propio.5
Hay una variedad más palpable de juegos, ya que el adulto o profesor muchas veces tiene conocimientos más amplios que el niño y puede aportar siempre nuevos juegos.
Ya que el adulto está controlando y dirigiendo el juego, es frecuente que haya correcciones de errores e incluso eliminación de defectos que dificultan la práctica del mismo.
Tiene unos efectos controlados y planificados. Al tener un objetivo concreto, ya se sabe los efectos que ese juego va a tener en el niño, bien sea a nivel motriz, a nivel intelectual o a nivel social.
La supresión de la espontaneidad al tener unas normas prefijadas para el correcto desarrollo del juego.
Muchas gracias!
ResponderEliminar